- ¡Hola! Feliz cumpleaños - Dijo la vieja de estilo "Tere" (ver: VOS TE LO BUSCASTE) estirándole un brazo con un paquetito de tamaño: "contengo un par de medias".
- Gracias - Responde la chiquilla.
- Te traje una pavadita. - (Fuego en mis ojos).
¿Por qué los humanos tienen esa odiosa costumbre de ir a la defensiva por el mundo?
Yo creo que tengo una respuesta viable. Esa mujer seguramente era la tía-abuela de la pendeja cara de muffin y contando con que probablemente roce los 70 años, no sería raro que sus enseñanzas culturales le dictaran que DEBÍA llevar un regalo, por más que no tuviera intenciones de salir a comprar nada.
Las viejas del 84% de las familias (esta vez dejo mayor porcentaje al margen dado que un 14% cocinan para tu cumpleaños y el 1% es la abuela de alguno de todos ustedes, a los que no les pasa lo mismo que a mí, por supuesto) tienen un placard de 2,30Mts, al que deben acceder con una banqueta que escupe una esponja amarilla por todos sus lados, en el que se encuentra una caja de cartón cuyo total contenido es el grupo {calzoncillos, medias, bombachas} para regalar.
Lo peor de todo esto es que SABEN fehacientemente que no nos interesan las medias, mucho menos un slip a SU elección (Ni hablar de que no uso otra cosa que no sea boxer), dejo mis dudas sobre si a alguno le puede ir el tema de la bombachita. Tienen que saberlo ¿Por qué se excusarían sino? ¿Por qué te saludarían con un "hola, te traje una pavadita"?.
Pero no pretendo que se me catalogue de mata-vieja-chota, no... no... no... nada más lejos de la verdad. Los que todavía no utilizamos la frase "quien sabe si el año que viene voy a estar" tenemos lo nuestro también.
Situación: Reunión de amigos en la casa de alguno de ellos, que se sabe no es un rey de la cocina pero puede preparar unas hamburguesas para microondas sin que se le quemen.
El anfitrión agasaja a sus comensales con una locro tradicional un 25 de mayo al mediodía(fecha totalmente aleatoria y con el único objetivo de delirar al pedo).
Una vez todos sentados en la mesa, y aún no habiendo probado el plato, la charla comienza, palabra más palabra menos, de esta manera:
...
- Buen provecho. No salió muy bien, me ha quedado mejor otras veces.
- Está espectacular. - Dice alguno de los invitados, mitad en serio, mitad de compromiso.
- Le falta sal. - El cocinero insiste en que esperaba mucho más de lo que obtuvo.
...
Encontré varias explicaciones posibles a esta situación particular:
a) El cocinero busca aceptación a toda costa. Y con el comentario negativo quiere general los contra-pesimismos de sus invitados.
b) El cocinero sabe que cocina bien y que aunque el resto cree que "esa" es una buena comida, todavía no vieron nada. Le sale mejor, mucho mejor... TODO MEJOR.
c) El cocinero no sabe bien por qué cocinó, está avergonzado de su comida y teme que los comensales la expulsen por vías "no tan normales" (a menos que sus invitados ya sean bulímicos, caso que no analizaremos). Por lo que se defiende de antemano, cual vieja-chota regalando medias.
Cualquiera de ellas no merece mi lástima. Aunque me dan pie para hablar de otra costumbre horrible, aborrecible, odiosa e insufrible:
El asado es una de esas cosas que hacen los “padres tipo" un domingo a la tarde y probablemente invitan a su madre, hermano o cuñados a disfrutar en "familia".
Nunca falta el que grita en medio de la comida, mientras el asador está analizando la cara de todos para recibir los halagos, que hay que dar "un aplauso al asador". Esta costumbre está tan sobreutilizada que creo que no haría un asado en toda mi vida por el sólo alivio de no tener que escucharlo.
¿Alguien realmente le da sentido a estas palabras? Digo... porque desde que tengo uso de razón que no fui a un "asado" sin escuchar los halagos al asador.
Quizá lo que están aplaudiendo (yo no participo) es el esfuerzo de poner dos horas antes la carne a chamuscar, o que eligieron bien sus cortes. Sea la causa que sea, ya no es VEROSÍMIL.
No hay forma de que el 100% de asados en los que participé hayan sido tan geniales. De hecho, rememorando, una vez hice asado para mi familia (era muy chico, lo juro) y... que vergüenza, festejaron al grito de "un aplauso para el asador". ¿No se daban cuenta de que me animaron a suicidarme? por suerte era demasiado pendejo para tener los motivos suficientes.
Costumbres hay miles, y a todas las pongo en tela de juicio. Algo que se dice porque es costumbre, me hace dudar que lleve una intención real, y por eso su ejecutor merece el peor de los destinos.

1 Zoruyos:
jajajajajajajaj te amo
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