viernes, 26 de junio de 2009

COSTUMBRES URBANAS

Ayer caminaba hacia mi casa, maldiciendo el día en que Dios dijo "... y se haga el frío, la gripe y los mocos", cuando vi a una mujer tocar timbre en un edificio. Para cuando me encontraba a la altura de la vieja veo a una jovencita de no más de 11 años, pero del doble de peso de un engendro de esa edad, abriendo la puerta:


- ¡Hola! Feliz cumpleaños - Dijo la vieja de estilo "Tere" (ver: VOS TE LO BUSCASTE) estirándole un brazo con un paquetito de tamaño: "contengo un par de medias".

- Gracias - Responde la chiquilla.

- Te traje una pavadita. - (Fuego en mis ojos).


¿Por qué los humanos tienen esa odiosa costumbre de ir a la defensiva por el mundo?

Yo creo que tengo una respuesta viable. Esa mujer seguramente era la tía-abuela de la pendeja cara de muffin y contando con que probablemente roce los 70 años, no sería raro que sus enseñanzas culturales le dictaran que DEBÍA llevar un regalo, por más que no tuviera intenciones de salir a comprar nada.

Las viejas del 84% de las familias (esta vez dejo mayor porcentaje al margen dado que un 14% cocinan para tu cumpleaños y el 1% es la abuela de alguno de todos ustedes, a los que no les pasa lo mismo que a mí, por supuesto) tienen un placard de 2,30Mts, al que deben acceder con una banqueta que escupe una esponja amarilla por todos sus lados, en el que se encuentra una caja de cartón cuyo total contenido es el grupo {calzoncillos, medias, bombachas} para regalar.

Lo peor de todo esto es que SABEN fehacientemente que no nos interesan las medias, mucho menos un slip a SU elección (Ni hablar de que no uso otra cosa que no sea boxer), dejo mis dudas sobre si a alguno le puede ir el tema de la bombachita. Tienen que saberlo ¿Por qué se excusarían sino? ¿Por qué te saludarían con un "hola, te traje una pavadita"?.


Pero no pretendo que se me catalogue de mata-vieja-chota, no... no... no... nada más lejos de la verdad. Los que todavía no utilizamos la frase "quien sabe si el año que viene voy a estar" tenemos lo nuestro también.


Situación: Reunión de amigos en la casa de alguno de ellos, que se sabe no es un rey de la cocina pero puede preparar unas hamburguesas para microondas sin que se le quemen.

El anfitrión agasaja a sus comensales con una locro tradicional un 25 de mayo al mediodía(fecha totalmente aleatoria y con el único objetivo de delirar al pedo).

Una vez todos sentados en la mesa, y aún no habiendo probado el plato, la charla comienza, palabra más palabra menos, de esta manera:


...

- Buen provecho. No salió muy bien, me ha quedado mejor otras veces.

- Está espectacular. - Dice alguno de los invitados, mitad en serio, mitad de compromiso.

- Le falta sal. - El cocinero insiste en que esperaba mucho más de lo que obtuvo.

...


Encontré varias explicaciones posibles a esta situación particular:

a) El cocinero busca aceptación a toda costa. Y con el comentario negativo quiere general los contra-pesimismos de sus invitados.

b) El cocinero sabe que cocina bien y que aunque el resto cree que "esa" es una buena comida, todavía no vieron nada. Le sale mejor, mucho mejor... TODO MEJOR.

c) El cocinero no sabe bien por qué cocinó, está avergonzado de su comida y teme que los comensales la expulsen por vías "no tan normales" (a menos que sus invitados ya sean bulímicos, caso que no analizaremos). Por lo que se defiende de antemano, cual vieja-chota regalando medias.


Cualquiera de ellas no merece mi lástima. Aunque me dan pie para hablar de otra costumbre horrible, aborrecible, odiosa e insufrible:

El asado es una de esas cosas que hacen los “padres tipo" un domingo a la tarde y probablemente invitan a su madre, hermano o cuñados a disfrutar en "familia".

Nunca falta el que grita en medio de la comida, mientras el asador está analizando la cara de todos para recibir los halagos, que hay que dar "un aplauso al asador". Esta costumbre está tan sobreutilizada que creo que no haría un asado en toda mi vida por el sólo alivio de no tener que escucharlo.

¿Alguien realmente le da sentido a estas palabras? Digo... porque desde que tengo uso de razón que no fui a un "asado" sin escuchar los halagos al asador.

Quizá lo que están aplaudiendo (yo no participo) es el esfuerzo de poner dos horas antes la carne a chamuscar, o que eligieron bien sus cortes. Sea la causa que sea, ya no es VEROSÍMIL.


No hay forma de que el 100% de asados en los que participé hayan sido tan geniales. De hecho, rememorando, una vez hice asado para mi familia (era muy chico, lo juro) y... que vergüenza, festejaron al grito de "un aplauso para el asador". ¿No se daban cuenta de que me animaron a suicidarme? por suerte era demasiado pendejo para tener los motivos suficientes.


Costumbres hay miles, y a todas las pongo en tela de juicio. Algo que se dice porque es costumbre, me hace dudar que lleve una intención real, y por eso su ejecutor merece el peor de los destinos.


martes, 2 de junio de 2009

EL CONTRA

Debo admitir que me siento Carolina Aguirre haciendo una recopilación de algunos standares molestos de la gente... sería mi propio BESTIARIO-COLLAGE de vez en cuando en el blog ¿Cuál hay?

Yo sé que para que la gente no se sienta tocada y le entren las ganas de odiar públicamente tengo que admitir que lo que digo no se da en el 100% de los casos... ok, en el 99% ¿Feliz? Si querés seguir leyendo por lo menos podés usar la carta de: Yo pertenezco al 1% y punto, todos felices, no corre sangre ni nadie va por ahí averiguando la dirección de mi casa para darme una muerte horrible, mucho más horrible que cualquier otro pueda darme por la misma razón: ¡Chicas hay sangre para todas, que no se arranquen las plumas les digo!
¿Qué hay de las personas que quieren ser diferentes? Odiar lo mediocre no te hace ser diferente. Claro ejemplo de esto puede ser, mmmhh... a ver a quién tenemos a mano...mmmhh, sí , ¡Claro! Yo.

Después de 18 años de mi vida tomando Coca-Cola hasta para hacerme gárgaras a la mañana decidí que ese líquido negruzco de dudoso contenido no era para mí. Que yo no iba a volver a tomar esa cosa hasta que alguien me explicara qué era, de dónde venía y hacia dónde iba. Dos años de pura felicidad cada vez que me sentaba a la mesa y me servían una “riquita” agüita bien fria mientras el resto se mataba con la gaseosa “esa”.

- ¡¿No tomás Coca?! – Preguntaba todo el mundo con una cara de desesperación e histeria que me estremecían las vísceras. Feliz, feliz, feliz.
- No, no me gusta. - Mentira piadosa que estaba respaldada con la idea de recibir esas exclamaciones que me enorgullecían desde los pies hasta la pelada.

Años recitándome a mí mismo que el agüita rica me hacía mejor, me hacía gastar menos y no me ponía “flatoso”.

MENTIRAAAAAAA.... Todo una cruel mentira de mi inconsciente que cagaba a golpes a mi consciente cuando éste le decía las estupideces que hacía para sentirme diferente.

Pero no soy yo sólo. Mi caso es una revelación psicológica bastante simple de analizar. Existen también los Desplumadores, los mataputos (aún siendo éstos putos en sí mismos), los que yo llamaría Tere (no sólo porque mi abuela sea una mataputo, sino porque a fin de año le echa agua hirviendo a las pobres gallinitas que yo vi romper el cascarón y las despluma contando que el agua caliente le borró las huellas digitales hace rato y que, dios no quiera, nunca tenga que hacer un trámite que lo requiera), es buena analogía, no me jodan.
Dentro de los mataputos están los que lo son musicalmente: Los Madonna-Haters, los Britney-haters, los punchi-punchi-haters. O lo que se extendería al resto de las personas con un “tema-del-verano-haters” /jeitrs/

Casualmente ayer volvía en el auto de mi viejo a mi guarida cuando hace un comentario sobre la música que había escuchado en mi reproductor cuando una semana atrás había venido a mi casa.

- ¿Cómo podés tener esa música en tu computadora?
- Vos escuchabas Ráfaga y yo no te exorcicé por eso.
- Pero ¡¿Pimpinela?!, Valeria Lynch... No me digas que escuchás a esos... desastres...
- Miranda – acotó mi hermana.

Es de conocimiento público que para el heterosexual tipo, Miranda es una banda de mariquitas reprimidas que hace dinero siendo lo más ambiguos sexualmente hablando como para atraer a la mayor cantidad de público soportable, porque hay que soportar al topu-tipo que va con pañoletas al cuello, piercings negros a uno u otro lado de esa parte que está entre la nariz y la comisura de los labios – y que no tengo la más reputísima idea de cómo se llama-, pasitos floguers, remeras largas hasta las rodillas y pantalones chupines de colores tan psicodélicos como las camisas sedosas de mi tía Inmaculada. En fin, esto no era una queja hacia los floguers así que aflojo acá con el tema.

En síntesis, en general personas como mi viejo y otros amigos hetero, no quieren a estos evangelios de la homosexualidad tan sólo porque la idea de que se los pueda mezclar con esa raza les ponen los nervios de punta, pero que no me digan que “jamás cantaron ¡Es la guitarra de Lolo!”. Es como esa propaganda de Personal y los gordos que hacen de Britney, ah... no... estoy equivocado, esa no hablaba de este tema, eso sólo era una analogía con sus tiempos de crisis.
Retomando a los “Teresitos”, ¿Por qué todos los HS – me harté de escribir homosexuales – odian a los tipos afeminados?... Yo podría dar mi propia respuesta al tema, pero si la doy estaría contrariando lo que trato de explicar así que imaginemos que yo no odio y hasta me caen simpáticos.

No me digan que nunca boludearon con sus amigos bailando como travesti, porque es a lo más que aspiramos, y riéndose de lo grotesco de la imagen.

Nunca faltan lo que dicen:
- No me digas que vos también sabés el guión completo de Esperando la Carroza

Sí, lo sé, lo sé porque es innato, porque me gusta, porque me río y porque sabérselo es parte de ser gay. Es como ser Hetero y que no te guste eructar, son caminos que no pueden separarse. Y si los separás es porque no querés meterte en la bolsa en la que está el resto de la gente y esto no lo digo por VOS, no seas tan paranoico.

Al contra no le gustan los perros de raza, él los verá como histéricos y requeridos de muchos cuidados que no está dispuesto a darle: Bañarlos una vez por semana y alimentarlos a Pedigree. Ahhh... no, porque desparasitarlo todos los días y evitarlo porque te puede contagiar la gripe porcina no es darle cuidados.... noooo... pasa que el tuyo es de la calle y se lo merece porque completa algunos requisitos de ese título de “solidario” que te pusiste por tener a un perro mugroso, oloriento, tricolor y con dientes que le nacen de las cejas.

Conclusión: No hay conclusión porque me derivé tanto, pero tanto en el tema que ya ni terminé hablando de los Contra. Hoy no es mi día de inspiración.
Mejor me voy a hacer algo productivo en serio.